
Quieta, espera sus manos comiencen a recorrer su piel.
El contacto no se hace esperar.
Un solo roce de sus manos bastanpara que sus poros se exciten
poniendole el vello de punta,
para que su corazón se acelere.
Ella gira su cara buscando los labios de él.
No se hacen de rogar y sus alientos se entremezclan.
Sus labios son firmes... dulces, como sus besos.
No se hacen de rogar y sus alientos se entremezclan.
Sus labios son firmes... dulces, como sus besos.
Todo su cuerpo se enciende y su consciencia se nubla dejandoles aislados del resto del mundo.
Estan solo ellos dos.
Se desnudan con el ansia del deseo,
deborandose el uno al otro, en un intento de apagar la sed que les quema la garganta.
Se funden en uno solo...el placer les llega inhundandoles por completo, privandoles de todo lo que no sean ellos dos.
Extasiados, reposan uno junto al otro recuperando el aliento, disfrutando del presente...