Esa es la sensación que tengo cuando las cosas se me van de las manos.
Cuando eso ocurre me dan ganas de desaparecer, esconderme, esperar a que todo pase de largo y volver a salir cuando todo este bien. Pero eso es cobarde y no va conmigo. Prefiero encarar las cosas de cara.
Porque si cada vez que cometes un error, huyes, puede que acabes sin lugares en los que resguardarte.
Cuando eso ocurre me dan ganas de desaparecer, esconderme, esperar a que todo pase de largo y volver a salir cuando todo este bien. Pero eso es cobarde y no va conmigo. Prefiero encarar las cosas de cara.
Porque si cada vez que cometes un error, huyes, puede que acabes sin lugares en los que resguardarte.
