Sin prisas.
Es una tarde de verano de un domingo cualquiera.
Le gusta pasear, le ayuda a pensar, a despejar la mente, la relaja.
Piensa en su vida, en su trabajo, en el amor...
Le agrada su vida, no tiene quejas sobre ella.
Su trabajo...bueno, su trabajo podria ser mejor, podria ganar mas, podria entusiasmarla, pero a fin de cuentas es un buen trabajo y ahora no es momento de lamentaciones de ese tipo. No esta el horno para bollos.
En cuanto al amor...bueno, sobre eso no hay nada que decir o al menos no mucho. Ultimamente por su corazón no pasa nadie con intención de quedarse, mejor dicho...no pasa nadie.
Nota el vacio cuando piensa en ello.
Si al menos alguien intentase llenarlo, sellarlo o lo que se haga con los desperfectos del corazón...si alguien...bueno, no, si él lo intentase...ese alguien por quien ella de vez en cuando suspira, muy bajito, para que nadie lo note. Ese con quien ella imagina encuentros llenos de ternura cuando la soledad de su cuarto la envuelve en sus brazos. Ese por quien ni siquiera tiene claro lo que siente...tan solo...lo siente. Sin más.
Ni siquiera imagina mariposas en su estomago, ni ver el sol en un dia nublado...se conformaria con una chispa que acelerase su corazón...tan solo eso.
De momento...seguira disfrutando del calor.



